que tomar en cuenta para ejercitarse en la tercera edadPrimero debemos establecer qué es la tercera edad. Según las Naciones Unidas, somos adultos mayores a los 60 años, mientras que en muchos países desarrollados, se establecen que es a partir de los 65 años. De acuerdo a la revisión de 2017 del informe ‘Perspectivas de la Población Mundial’, los adultos mayores o sea, aquellas personas de 60 años o más, se duplicarán para el 2050 y triplicarán para 2100. Pasará de 962 millones en 2017 a 2100 millones en 2050 y 3100 millones en 2100.

En el ámbito mundial, este grupo de población crece más rápidamente que los de personas más jóvenes. En 2017, se calculaba que habría 962 millones de personas con 60 años o más, es decir, un 13% de la población mundial.

Este grupo de población tiene una tasa de crecimiento anual del 3%.

A las personas mayores se les percibe cada vez más como individuos que siguen ayudando al desarrollo, además de que sus habilidades contribuyen a mejorarse a sí mismas y a la sociedad. Para los entrenadores personales el sector de la tercera edad representa un mercado que no debemos subestimar. Hay un número de características comunes del envejecimiento que afecta los programas de ejercicio y que incluyen:

1. Disminución del ritmo cardíaco como resultado del incremento de la rigidez de las paredes de los ventrículos y disminución del rellenado de los mismos, también disminuye el volumen del latidos, llevando a una disminución del gasto cardíaco.

2. Disminución del consumo máximo del oxígeno o VO2 máximo (como el 9% por década en los hombres inactivos y 5% en los activos) en gran manera por la disminución del gasto cardíaco.

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