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La tecnología a favor de los adultos mayores

21414010kLa tecnología también es inclusiva y se ha convertido en un derecho para los adultos mayores. La brecha generacional provocada en sus inicios fue cerrada por la voluntad humana de facilitar las herramientas de un mundo informatizado al universo de nuestros abuelos.

Cuando la política focaliza en las necesidades reales de los sectores que atiende —en este caso, la tercera edad—, entonces estudia, consulta a los interesados, los hace partícipes de las novedades y organiza las mejoras formas de contacto con lo nuevo para superar los obstáculos culturales.

Esto ha ocurrido en Ciudad de Buenos Aires, donde una encuesta realizada sobre la población de adultos mayores revela que el 51,4% de los encuestados reconoce que aún después de jubilarse se encuentra activo y con ganas de disfrutar de la vida y la ocupación.

Los jóvenes de hoy traen genéticamente incorporada una capacidad especial para vincularse con las nuevas tecnologías, a través de internet, las redes sociales, y las distintas plataformas que día a día aparecen y dejan sin efecto las anteriores con una velocidad nunca antes vista por los adultos mayores.

Quienes se encuentran ya en la tercera edad, después de haber dado todo su esfuerzo, su inteligencia y su iniciativa al país en la época más activa, hoy se muestran ansiosos por alcanzar y aprender de las maravillas que genera la ciencia día a día. Ellos libran una batalla con el tiempo.

Por eso, desde la Secretaría de la Tercera Edad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se llevó a cabo un proceso de consulta con los propios interesados para saber qué herramientas tecnológicas les resultaban más accesibles para integrarse al mundo de la información y los servicios comunitarios.

Se creó para eso el programa +Simple y se eligió la tablet como medio preferido de los abuelos. Por la sencillez del programa, ellos estarán ahora conectados como cualquier joven, aunque muchos necesitarán capacitarse. Ese es el próximo paso, pues el 70% de los adultos mayores en la ciudad carece de conocimientos tecnológicos.

En un primer tramo, por sorteo, ya están llegando treinta mil tablets a los abuelos porteños que perciben el haber mínimo, y el año que viene la recibirán otros setenta mil. La entrega total gratuita será de cien mil. Pero nadie quedará sin tablet, porque el programa cuenta con un apoyo financiero del Banco de la Ciudad de Buenos Aires para que los jubilados las adquieran en cuotas sumamente accesibles y con un trámite fácil.

Un acuerdo firmado con el Entre Nacional de Comunicaciones (Enacon), que reúne a cuatro telefónicas, permitirá que los adultos mayores utilicen wifi para conectarse a través de una tarifa plana muy económica y sumergirse en los sitios que deseen conocer e informarse, con una clave que los identificará con exclusividad. Esta es una etapa piloto que seguramente se extenderá en breve a todo el país.

Con estas decisiones, la capital del país liderará la inclusión tecnológica de la tercera edad, a través de este nuevo canal de protección y acercamiento entre los adultos mayores y su familia, entre nuestros queridos viejos y la sociedad, entre sus necesidades y las soluciones que requieren en esta etapa de la vida.

Que los adultos mayores se familiaricen con las redes sociales y aprendan a realizar trámites a través de internet supone, además de integrarse al uso de las herramientas más modernas, que el Estado —y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires— se manifieste presente mediante la enseñanza del uso de un recurso protector para ese sector frente a los abusos financieros a que están expuestos de distintas formas.

Si aprenden a manejarse con la tablet, podrán hacerlo con más facilidad con los cajeros automáticos por su propia cuenta, sin depender de hijos o nietos. Aunque la mayoría de los familiares suelan brindarles amor y protección, un porcentaje no despreciable se aprovecha del desconocimiento de padres y abuelos para manipular sus jubilaciones, sus pensiones y las relaciones bancarias.

La tablet se convierte así en una herramienta apropiada para denunciar con celeridad ante los organismos pertinentes sobre cualquier tipo de violencia familiar que esté padeciendo el adulto mayor, e incluso dentro de los geriátricos, cuando los adultos mayores lúcidos adviertan inseguridad por problemas de infraestructuras o falta de protección por incendios.

En la Secretaría de la Tercera Edad porteña estamos convencidos de que las cien mil tablets que se entregarán en forma gratuita pondrán de manifiesto esa diferencia sustancial en la sociedad, que crecerá a medida que los casi setecientos mil adultos mayores de la ciudad —más que los residentes menores de 15 años— se incorporen al uso de la nueva tecnología.

Será la mejor forma de incluir en la dinámica social a un sector que cada vez tiene menos de pasivo.

Fuente: http://www.infobae.com/