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Cuidar de los adultos mayores

cuidar ancianosJuan José Sagardía

Los adultos mayores, personas de más de setenta años, habitualmente somos noticia por razones de violencia.

Es normal que delincuentes se abusen de los adultos mayores, violando su propiedad privada, golpeando, hiriendo y robando a personas que -en su soledad e imposibilidad-, nada pueden hacer para defenderse y defender su hogar.

Uno se pregunta, cuál es el derecho de los adultos mayores y cuál el de los delincuentes. Los adultos quedan golpeados y encerrados y los delincuentes libres. En una sociedad que no respeta a sus mayores, cuál es el ejemplo que podemos dar y qué futuro podemos esperar.

Para opinar sobre este tema, todas son preguntas. ¿Cuándo la policía detiene a los delincuentes? ¿Qué pena le aplican a los delincuentes los jueces en representación de la Justicia? ¿La población está informada sobre esto?

Las respuestas a estos interrogantes son siempre negativas, mientras nuestros congéneres quedan golpeados física, moral y espiritualmente y atemorizados en su soledad durante los años que les restan de vida. Qué derecho superior existe para que estos hechos aberrantes no sean castigados con la pena máxima que es la prisión perpetua, sean estos menores o adultos.

La comunidad judicial se ha hecho tan flexible que para los delincuentes es un paseo violar la propiedad de un adulto mayor, golpearlo, robarle y hasta quitarle la vida. ¿Qué alternativa tenemos? La violencia genera violencia, por ello nuestros gobernantes y legisladores no pueden seguir dando vueltas con la reforma penal para determinados delitos.

Específicamente se debe determinar que el delincuente que afecte a un adulto mayor, sufrirá una pena de cadena perpetua. El fundamento es muy simple, una persona adulta ha vivido una vida de trabajo y el delincuente le perjudica sus últimos años de vida, que deben ser de merecido reposo ganado gracias a lo realizado en vida, mientras un delincuente no escatima absolutamente ningún esfuerzo en romper ese momento de la vida. Es por ello que esa acción debe ser conscientemente castigada, en esto no hay contemplaciones para el delincuente, se trata de hacer respetar los derechos humanos para los adultos mayores.

Los delincuentes no son adultos mayores, son jóvenes adultos, algunos son conscientes, otros afectados por la droga o por la codicia.

¿Podremos los adultos generar un ámbito de opinión para que las autoridades políticas y los representantes de la Justicia, resuelvan la vergonzosa situación existente?

Fuente: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2018/02/07/opinion/OPIN-02.html