NUESTROS LOGROS DE CAPACITACIÓN

Conozca algunos aspectos destacados de nuestra programa de capacitación profesional

10

Formando Cuidadores

Más de 10 años capacitando a profesionales, público general y familiares interesados en brindar una buena atención y cuidado a los Adultos Mayores.

2800

Estudiantes capacitados

Desde el 2007 a la fecha, hemos logrado forjar y capacitar más de 2,800 alumnos. 

15

Programas Municipales

Nuestra alianza estratégica con más de 15 municipalidades distritales, nos ha permitido sensibilizar y capacitar a miles para que brinden calidad de vida a los adultos mayores.

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OFRECEMOS SERVICIO DE CUIDADORES

Contamos con personal de cuidadores domiciliarios debidamente entrenados y certificados para cualquier turno.

Mobirise

Asistencia Médica

Debido a las tantas y comunes enfermedades propias de adultos mayores, nuestro equipo de cuidadores está preparado técnicamente para responder adecuadamente en tratamientos y primeros auxilios.

Mobirise

Equipo Experimentado

Nuestro personal cuenta con muchos años de experiencia. Además, está actualizado y debidamente formado para todas las áreas indispensables en la atención y cuidado de los adultos mayores.

Mobirise

Variedad de Horarios

Nuestro personal seleccionado se encuentra disponible en los turnos:

► 8 horas. (día – noche)
► 12 horas. (día - noche)
► 24 horas. (tiempo completo) 

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 Adultos mayores terminan educacion primaria¿Debe el estado prestar alguna atención a la educación del pueblo a cualquier edad?

Un adulto mayor que esté vinculado con los estímulos que brinda la educación permanente vive mejor, tiene más calidad de vida, se enferma menos y vive más años.

El envejecimiento poblacional y su proyección imponen que hay que dar respuestas a los adultos mayores como protagonistas excluidos de este fenómeno social dentro del contexto socioeconómico y cultural en cada región de nuestro dilatado y diverso país.

Además de proporcionar y sostener los servicios destinados a atender las necesidades sociosanitarias y de consumo de las personas mayores hay una problemática soslayada de los mayores dentro de su cultura y la formación permanente que, necesariamente, deberían tener para obtener mayor calidad de vida.

Una inclusión básica

Debemos mencionar señalamientos graves y vergonzantes acerca de la realidad de la existencia de altas tasas de analfabetismo y su predominio entre las mujeres, en el grupo etario de las personas mayores

¿Qué hacer entonces? Incluir a la mayoría de los adultos mayores en una propuesta educativa, alfabetizadora y cultural en el marco de la sociedad en la que viven.

Felizmente, las personas de la tercera y en algunos casos la cuarta edad están sanas; están bien vivas, son autónomos y autoválidos; sus expectativas están centradas en las próximas generaciones -sus hijos y sus nietos para los que no están en soledad- y están viviendo, muchos de ellos, dramáticamente en esta época, carencias y necesidades derivadas del marco de la pobreza, la marginación, la exclusión social y la falta de educación.

Las oportunidades, en la sociedad actual, se basan fundamentalmente en las capacidades adquiridas a través de la educación y del conocimiento en general. Esto significa, nada más y nada menos, que ser libres, independientes, protagonistas de la historia y salir de la pobreza.

La calidad de vida

La pobreza cultural derivada de la falta de educación es uno de los factores decisivos que tornan imposible estar saludable y tener calidad de vida.

La misión de los actores sociales de esta generación es contribuir personal y grupalmente a través de grupos y organizaciones a brindar servicios docentes a la generación de adultos mayores que no tuvieron oportunidades a su debido tiempo y momento y propender a la educación permanente de nuestros viejos en forma tal vez asistemática, informal y antinormativa para todos aquellos que merecen dignidad, autoestima, respeto e inclusión social.

Se trata, entonces, de generar a partir de esta instancia, un voluntariado docente en beneficio del desarrollo humano de las personas mayores de nuestra comunidad, aprovechando sus propios espacios sociales y las organizaciones que les son propias con las que se identifican y en las que participan activamente como son los centros de jubilados y pensionados de la red sociosanitaria.

Los mayores y la cultura

El siglo XX descubrió la existencia y la presencia de los adultos mayores en las sociedades humanas; el siglo XXI deberá ser el de la reinserción de estos mismos mayores y los que vendrán en el sentido más integral de la palabra. Cada vez más, los mayores son una fuerza en crecimiento que miran con interés los políticos, los economistas y los agentes sociales.

En una sociedad viejista, intensamente gerontofóbica, en la que se discrimina, excluye, aísla y hasta se victimiza a las personas mayores, con un modelo prestacional de servicios sociosanitarios esencialmente biomédico, con excesiva medicalización, que patologiza la vejez considerándola una enfermedad y no un proceso normal y característico de las personas que logran alcanzar la mayor edad.

En el contexto actual del envejecimiento poblacional de nuestras comunidades, especialmente las pobres y marginadas, hay que mirar, criticar y autoimponerse un cambio ideológico, estratégico y operativo de un nuevo modelo biopsicosocial.

En las actuales circunstancias de crisis globalizada y multidimensional que, entre otras cosas, involucra a una enorme población altamente envejecida -parte importante de la cual es miembro de nuestra comunidad- una alta proporción de adultos mayores por varias razones carecen de un instrumento básico para la vida que es la educación y el acceso a la cultura.

Se trata, entre otras cosas, de mirar a los mayores no como "mayores - viejos" sino como "mayores - jóvenes" con derecho a brindarse una vida digna y buscar oportunidades de actuación en la sociedad que les toca vivir.

Los mayores no deberían compartir nostalgias entre los miembros de su propia generación, sino ejercitar actividades espiritualmente connotadas en la sociedad plural e intergeneracional. Para ello, debemos abrir caminos nuevos y sostener a los mayores para que sigan entre los suyos y en lo suyo no solo entreteniéndose, sino enriqueciéndose.

Es un estereotipo más, creer que no se puede transformar verdaderamente a una persona mayor sin preparación y sin altas excelencias intelectuales.

En una sociedad como la actual,la presencia de los mayores es un antídoto.

Los “eméritos” de la vida, del trabajo, de la inteligencia, de la sabiduría de la vida, suelen hablar desde una visión del mundo que, por lo general, conserva una estructura que puede servir, en un momento dado, para no perder el rumbo.

No se trata de que los mayores, por el solo hecho de serlo, posean el monopolio de la sabiduría de la vida; es cierto que su situación, los libera del engranaje tecnoeconómico que aprisiona más y más al mundo más joven; la realidad reposada y profunda de los mayores permite visión de conjunto y hallazgo del sentido.

Presencias poderosas

La presencia de estos eméritos de la vida en los espacios socioculturales contribuye a su expansión y crecimiento y permite rescatar a los adultos mayores de nuestra tierra para que puedan continuar con su actividad cultural y científica o incursionar en ellas, más allá de los límites que imponen inconsultas decisiones administrativas; favorecerá la aproximación de la inteligencia y la experiencia de los mayores a la gente joven y estimulará en los mayores su participación, la actividad, el protagonismo y la sensación que hasta ahora tienen de ser extraños al mundo de hoy, de no ser necesarios y útiles, de ser marginados y excluidos.

Hay que tomar la sabia decisión de apostar por la calidad de vida de nuestros viejos y no solo intentar reparar enfermedades.
Los servicios sociosanitarios que se brindan a las personas mayores son acotados y en ellos, la hegemonía biomédica ha descuidado y sigue soslayando las propuestas de actuación psicosociales, culturales, educativas y del tiempo de ocio en sus aplicaciones y efectos terapéuticos y dinamizadores.

No al aislamiento

En la realidad de los viejos, distintos y especiales, pertenecientes e identificados con una historia sociocultural multiétnica, diferente en cada región del país, sanos o enfermos, viven aislados, inmersos en su vejez llena de necesidades complejas no resueltas por ellos mismos porque no pueden, por sus familiares, por las obras sociales, el Estado y la sociedad misma.

Nuestros viejos se han quedado sin lenguaje expresivo y receptivo, no se comunican, no comparten, no se asocian, no participan, no se dinamizan, no son activos, sufren el ostracismo generacional que nadie escucha y mitiga; esto se torna peor y más grave cuando hay enfermedades y pobreza, falta de educación y carencia de un instrumento básico de comunicación y pertenencia social como es una adecuada alfabetización.

El poder de expresión

La expresión corporal, el lenguaje gestual, el movimiento, el ritmo, el canto, la simulación de la lucha por la vida a través de la actividad teatral (escenificación de la propia vida y la de los actores sociales) son, efectivamente, propuestas terapéuticas basadas en la refuncionalización de las aptitudes adormecidas de los viejos.

El canto coral y el teatro es un vehículo inapreciable de cultura y expresión comunitaria; integra, asocia, identifica, activa y aglutina el esfuerzo común.

Estas actividades, sobre todo en mayores, proporciona aprendizajes que intervienen en la regulación de la relajación, vocalización, respiración, dicción, cognición.

También, son un producto cultural que se exhibe y que dinamiza socialmente hacia fuera, que recrea y señala posibilidades hacia los viejos de las diversas comunidades.

La actividad músico-coral y el teatro crea y recrea espacios sociales de participación, recreación, integración, contención psicosocial y es manifestación expresiva; es disfrute y logro.

Está demostrado que las personas mayores pueden aprender siempre y cuando no medien procesos de enfermedad neurológica desestructurante que afecten especialmente la memoria, la ideación, la representación simbólica, el esquema corporal, es decir, la cognición en general.

Lo que hay que hacer

Si se me permite una propuesta, alfabetizar, educar y proporcionar actividades culturales a las personas mayores es:
* Dotarlas de un instrumento de comunicación social.
* Brindarles la posibilidad del autovalimiento a más largo plazo.
* Estimular su autoestima y su inserción social y comunitaria.
* Dejar atrás y para siempre la vergüenza “de no ser” que lleva a la soledad y la exclusión familiar y social.
* Cultivarse, disfrutar y elegir.
* Abolir la “ceguera intelectual” y abrirse al disfrute, el gozo, la pertenencia y la opinión.
Todo esto es proporcionar calidad de vida.

Fuente: https://www.eltribuno.com/salta/nota/2018-4-8-0-0-0-educacion-y-cultura-en-la-tercera-juventud