Ser adulto mayor en muchos casos puede ser sinónimo de abandono y soledad. A pesar de que existe una Política Nacional referida a las Personas Adultos Mayores que data del 2013, un gran sector de esta población vulnerable termina sus días en asilos o casas hogares ante el olvido de sus familias y de las propias autoridades.

Es por ello que centros de ayuda, como la Casa Hogar Santa María de la Caridad del Callao, deciden encomendarse en la tarea de apoyar a este sector de la población y acoger a adultos mayores en situación de abandono para brindarles atención médica y alimentación gracias a la buena voluntad y donaciones de personas solidarias.

El encargado del asilo que apoya a 32 de estos ciudadanos en situación de riesgo, Carlos Meneses, explica a La República que el albergue inició funciones hace 20 años. Durante este tiempo, han vivido de donativos y gracias a un aporte anónimo pudieron costear la compra de la propiedad donde actualmente residen.

“La casa hogar tiene un segundo piso construido con la capacidad máxima para albergar a 39 ancianos. El lugar depende de dádivas de ciudadanos quienes entregan arroz, azúcar, pañales, entre otros implementos necesarios para el cuidado de los habitantes”, indica Meneses.

Lamentablemente, el 27 de abril fueron diagnosticados con coronavirus 19 de ellos, de los cuales cinco fallecieron en la primera semana. A raíz de ello, la Dirección Nacional del Adulto Mayor del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimp), para salvaguardar sus vidas, trasladó a los residentes que dieron negativo a un local del Inabif donde permanecerán hasta el 30 de agosto. En tanto, los que dieron positivo al virus permanecen en el asilo hasta su total recuperación.

Carlos Meneses sostiene que la presencia de entidades del Gobierno ha sido mínima. “Contamos con implementos gracias a la generosidad de las personas que nos donaron medicinas. Nosotros teníamos el apoyo del comedor de la Municipalidad del Callao, pero varias personas que atendían se contagiaron con el virus y, por ende, desistimos de sus servicios. Actualmente, cocinamos gracias a la donación de alimentos”, detalla.

Muchos de los albergados padecen de demencia senil porque no reciben un tratamiento. Los médicos del Ministerio de Salud los visitan solo una vez al mes, a pesar de que el mismo Inabif deriva a los residentes que son ciudadanos en situación de abandono de hospitales o la calle.

Las técnicas en enfermería que atienden a los huéspedes son estudiantes voluntarias del CEO del Obispado del Callao. Si algún residente tiene un padecimiento producto de su avanzada edad, un médico de la parroquia generosamente lo atiende sin pedir nada a cambio.

Según narra Carlos, el Ministerio de la Mujer, hasta el momento, no les ha ofrecido un subsidio para la manutención de los adultos mayores: “Se nos prometió alimentos del Qali Warma para abastecer la casa por tres meses, sin embargo, hasta la actualidad no nos han traído nada”.

Por su parte, Magaly Chávarry, coordinadora del Centro de Atención del Adulto Mayor (CIAM), Callao, asegura que trabajan en bienestar de este sector de la población con la realización de talleres focalizados en 13 zonas del primer puerto. Empero, estos se pospusieron debido a la pandemia.

Chávarry explica que su institución tiene acercamientos con diferentes asilos de la región a donde llevan materiales e implementos para los albergados. Además, han implementado el programa “Protegiendo mi salud” en coordinación con el municipio chalaco con el cual prestan diversos servicios como fumigaciones y la entrega de implementos para protegerse de la COVID-19.

“Nosotros llevamos ayuda a los adultos mayores de las 37 asociaciones registradas en todo el Callao. Teníamos lugares en donde se realizaba taichí, deportes o manualidades, pero por la pandemia, se canceló. Cuando necesitan de vacunas, gestionamos con la Diresa para ir a la zona”, agrega la coordinadora del CIAM.

Otro de los programas que se ha llevado a cabo es ‘Tejiendo Mi salud, yo me quedo en casa‘, donde entregan implementos a los adultos mayores para tejer prendas y donárselas a personas que más lo necesitan. En coordinación con el Ministerio de Defensa realizan la estrategia multisectorial Tayta (Operación Territorial de Ayuda para el Tratamiento y Aislamiento frente a la COVID-19), con el cual atienden a las poblaciones más vulnerables, como los mayores de 60 años.

En el Perú hay 3.9 millones de adultos mayores. Estos representan el 12.4% de la población general, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). De ellos, solo algunos son apoyados por diversas instituciones del Estado o privados. Sin embargo, aún se registra un alto porcentaje de ancianos abandonados. Esto pese a que existe la Ley Nº 30490 protege a la Persona Adulta Mayor, aunque esta no ha alcanzado un amparo a nivel regional debido a que el país no ha ratificado la Convención Interamericana sobre la Protección de Derechos Humanos de las Personas Mayores.

https://larepublica.pe/sociedad/2020/08/21/adultos-mayores-cuando-los-asilos-se-convierten-en-protagonistas-ante-la-indiferencia-y-el-abandono-mimp-minsa-callao-atmp/


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