Fortalecer dispositivos de intervención comunitaria, como son el grupo de voluntarios o call center para mantener contactos con ellos, unas de las tantas políticas para que los adultos mayores no estén en soledad en este tiempo de cuarentena. 

¿Qué es el aislamiento?

La palabra aislar está formada por el prefijo ad- (hacia) y la palabra isla. Tiene por significado separar o dejar sólo a alguien o algo… es decir, metafóricamente, ‘ponerlo en una isla‘. El aislamiento social se presenta cuando una persona se aleja totalmente de su entorno de manera involuntaria aunque pueda pensarse lo contrario. También es intentar o impulsar a la propia persona a que se aleje.

¿Y la soledad?

La palabra ‘soledad‘ viene del latín solitas y significa ‘cualidad de estar sin nadie más‘. Sus componentes léxicos son: solus (solo), más el sufijo -dad (cualidad). Sentimiento y sensación de no tener par. Estado de estar solo. Muchas veces la soledad es un sentimiento profundo y doloroso que padece el ser humano. La soledad es la sensación subjetiva de tener menor afecto y cercanía de lo deseado en el ámbito íntimo o relacional. Aunque hay que considerar que vivir sólo no implica forzosamente padecer aislamiento social ni soledad. Las personas que viven solas pueden gozar de una activa vida familiar y social. Por el contrario, algunas personas que viven en compañía se sienten muy solas si tienen malas relaciones con sus allegados.

La soledad pone de manifiesto la capacidad del ser humano de saberse distinto a los demás y al mundo que lo rodea, y de identificar la incapacidad de fundir su existencia con otros. Es uno de los sentimientos más explorados por las artes, la filosofía y la psicología porque pone en evidencia el hecho irreductible de la individualidad. Es un sentimiento que puede verse de modo positivo o negativo. Para algunos pensadores se relaciona con el autoconocimiento dado que la soledad es la única posibilidad que tenemos los seres humanos de comprender el ser y la existencia, alcanzando la “excelencia”. En muchos casos y sobre todo en los adultos mayores, es un sentimiento negativo que ponen a las personas en un estado de desesperación, tristeza y desolación convirtiéndola en un factor de alto riesgo.

El aislamiento social preocupa en este grupo etario, ya que es la situación objetiva de contar con mínimos contactos con otras personas. Ellos se entristecen al no ver frecuentemente a sus hijos y nietos, otros tienen escasa autonomía.

¿Cómo hacer para que nuestros adultos mayores en estos momentos estén aislados pero no en soledad?

Desde las políticas públicas, fortalecer dispositivos de intervención comunitaria, como son el grupo de voluntarios o call center para mantener contactos con ellos, entre otros.

Los profesionales de la salud recomendamos aprovechar y disfrutar de los ratos de soledad, debido a que “nos permite descubrirnos y darnos cuenta de quiénes somos y qué queremos”. La capacidad de estar con uno mismo es un importantísimo recurso, que nos posibilita conectarnos con los recuerdos agradables de nuestra vida, con la música, con los libros, con la pintura, tejido y todo tipo de manualidades o hobbies. La creatividad estaría ligada a un acto de reparación, de reconstrucción de lo bueno, en el interior de uno mismo. El aislamiento en estos momentos es una herramienta de protección.

El afrontamiento implica permeabilidad y flexibilidad psíquica si la persona tiene la posibilidad de contar con recursos tecnológicos (celular, tablet, computadora), una herramienta de excelencia en el mundo de hoy, para conectarse con los afectos y con el afuera en general. Y si no se cuenta con ellos, hay un recurso antiquísimo que es la escritura: plasmar en ella los sentimientos, las emociones y las experiencias. No nos olvidemos que, en la historia de la humanidad, en esos momentos críticos surgieron obras maravillosas como “La Piedad” de Tiziano, “Los cuatro Jinetes del apocalipsis” de Dudero, o “Luna cautiva”, compuesta por José Ignacio “Chango” Rodríguez desde la cárcel. Todos ellos transitaron este camino de aislamiento social.

La soledad es inevitable, en este y cualquier otro momento de nuestras vidas, por ello es necesario que se enseñe cómo afrontarla. El problema radica en que se educa de manera que no se puede percibir el aspecto positivo de ésta y no se sabe cómo aprovechar lo que puede ofrecer.

* Docente de la licenciatura en Psicología de UADE.

https://www.eltribuno.com/salta/nota/2020-5-15-21-0-0-aislamiento-social-factores-de-riesgo-para-los-adultos-mayores-como-afrontarlos

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