Una de las poblaciones más vulnerables durante la pandemia del COVID – 19 son los adultos mayores. Muchos de ellos padecen de enfermedades crónicas, como enfermedad cardiovascular, diabetes, enfermedad pulmonar, deterioro cognitivo y enfermedad osteo-articular, con lo cual podría verse afectada su ingesta de alimentos, incrementando el riesgo de enfermedad. Por tanto, una adecuada alimentación será fundamental en el mantenimiento del estado nutricional y de una mejor respuesta inmunológica.

Al igual que el resto de la población, para los adultos mayores se recomienda una alimentación equilibrada, balanceada y variada, incluyendo todos los grupos de alimentos en las cantidades suficientes para cubrir sus necesidades. Sin embargo, en adición al contenido de la dieta, es importante tomar en cuenta algunos factores:

– Adaptación de texturas. En ocasiones se puede identificar que el adulto mayor tiene una ingesta reducida debido a dificultades al tragar alimentos sólidos. En estos casos es preciso adaptar las texturas a consistencias puré o cremosas. De esta forma facilitamos la deglución y aseguramos cubrir el requerimiento nutricional.

– Hidratación. Los adultos mayores podrían tener alteración en la percepción de la sed, con lo que pueden deshidratarse fácilmente. Es importante vigilar que puedan recibir agua en su forma natural, infusiones, caldos y alimentos con buen contenido de agua como frutas y verduras. Tomar precaución en pacientes que cursen con enfermedad renal o falla cardíaca, pues su cantidad de líquido diaria debe ser controlada según la prescripción de su médico.

– Evitar excesos. Especialmente de sal y azúcar, pues podría ser causa de descompensación de enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes.

– Suplementos orales. En los casos en que, aún haciendo adaptaciones en la dieta, la ingesta es pobre, se debe agregar un suplemento oral para complementar y cubrir la necesidad nutricional del adulto mayor.

– Movimiento. Debido a sus beneficios para la salud, es importante agregar unos 30 minutos de ejercicio físico de 3 a 5 veces por semana, adaptado a la condición particular de cada uno. Desde movimientos en la cama, caminata alrededor del comedor hasta bandas elásticas o pesitas. El movimiento es vida en salud.

Esta columna es la sección educativa de la Sociedad Dominicana de Nutrición Clínica y Metabolismo.

Cuidando a nuestros adultos mayores durante la pandemia de COVID – 19


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