Los adultos mayores son las mayores víctimas de la pandemia causada por el nuevo coronavirus o COVID-19 y, a largo plazo, quizás sean los que más sufran por las medidas de aislamiento social impuestas por las autoridades para evitar la propagación del coronavirus.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Estados Unidos es el país más afectado del mundo, de los 3,133,794 casos reportados a nivel mundial el 28 de abril, 1,033,710 casos se han reportado es este país, con 59,110 muertes. De esas cifras, según los Centros de Control y Prevención de enfermedades (CDC), 8 de cada 10 muertes de personas confirmadas con COVID-19 han sido de adultos mayores de 65 años. Y se piensa que el número de personas afectadas es mucho mayor ya que no se han realizado el número de pruebas en la población general que se deberían de realizar diariamente.

Lo que esta crisis ha dejado claro hasta el momento es que los adultos mayores y las personas que tienen otras condiciones médicas preexistentes, como enfermedad cardíaca, enfermedad pulmonar o diabetes, parecen tener un mayor riesgo de desarrollar complicaciones más graves de la enfermedad COVID-19. Desde luego, cada día aprendemos cosas nuevas acerca de este virus.

Mientras en el país se discute ir disminuyendo el confinamiento (que probablemente tome bastante tiempo), el panorama para los adultos mayores no es muy alentador.

Si pensamos en aquellas personas mayores de 65 años que viven en residencias o centros de cuidado, además de no poder salir por un tiempo indefinido, se enfrentan a un periodo incierto de aislamiento en el que no podrán tener contacto físico con sus familiares (si, acaso tienen la suerte de tener contacto a través de la tecnología).

Los CDC recomiendan a las personas con seres queridos en centros para personas mayores que sigan su guía de restringir o prohibir las visitas y limitar las actividades dentro de las instalaciones para mantener a los residentes seguros. Lo mismo ocurre con aquellos que están en sus casas solos o en compañía de familiares.

Ante esta situación de incertidumbre, nuestros mayores viven cuadros de estrés y ansiedad que sus seres queridos, estén o no cerca, pueden ayudar a aliviar.

Si tienes familiares, amigos, vecinos o conocidos en la tercera edad, tú puedes ayudarlos mostrando que piensas en ellos. Puedes, dependiendo del grado de cercanía que tienes con ellos, tomar acciones como:

Llamarles por teléfono a diario o hacer video llamadas con él o ella

Estar en contacto constante con su cuidador

Evitar que salga a la calle

Enviar la compra del mercado o sus medicinas a su casa. O llevárselas y dejárselas en la puerta.

Y, sobre todo, escucharlo.

Muchas personas dicen que una vez que “todo esto termine” lo primero que harán será abrazar a sus padres mayores o sus abuelos. Y no es casualidad, un estudio de la Universidad Carnegie Mellon afirma que el contacto físico y otras muestras de cariño son una estupenda medicina para aliviar el estrés para los adultos mayores y les ayuda a lidiar mejor con sus enfermedades.

Todo eso quizás suene lejano hoy, pero si tenemos un poco de paciencia y nos enfocamos en que nuestros mayores estén seguros y sientan que estamos pendientes de ellos, lograremos triunfar sobre la pandemia de Covid-19 y la que está empezando, la pandemia de problemas de salud mental que incluyen ansiedad, insomnio y depresión.

Recuerda las palabras de Khalil Gibran: “Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.”

Pensemos en nuestros adultos mayores durante el Covid-19


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